Aquellas maravillosas tiendas

Hoy parece que hacer la compra tenga que ser rápido, eficaz y en autoservicio, así que una vez a la semana o al mes, nos dirigimos como autómatas al supermercado o gran superficie favorito y sin mediar palabra con ningún otro ser humano con los que mas que cruzarnos nos esquivamos, hacemos acopio de todo aquello que vamos a necesitar. Y si a la hora de pagar hay una caja rápida o puedes tu mismo pagar con tarjeta, mucho mejor. Vamos, que más que hacer la compra parece que estemos de visita express en un baño público.

 

Entonces, cuando tienes la necesidad imperiosa de socializar o padeces de incontinencia verbal, como es el caso de una servidora, te vienen a la cabeza recuerdos de tu más tierna infancia, cuando acompañabas a tu abuela a hacer la compra diaria en aquellas maravillosas tiendas donde no sólo encontrabas de todo, sino que además formaban parte de la vida social de cada uno. Y mientras te servían las verduras te preguntaban por la familia, te llamaban por tu nombre, y comentabas las últimas novedades de la semana.

 

Y me pregunto si con tanto avance para ser más global, eficaz e impersonal, no nos estamos dejando por el camino una parte muy importante para el ser humano, que es la sociabilidad.

 

Así que, afortunadamente para todos los nostálgicos y soñadores de un mundo donde las personas siguen siendo el centro de la conversación y no mi iphonenosalgodecasasinél, (y que conste que soy whatsapp adicta), todavía podemos encontrar tiendas de esas “pasadas de moda”.

 

Para los que queráis disfrutar de la zona donde Lotohome realiza el sorteo de una casa, o para los que estéis en Segorbe o alrededores, no tenéis más que pasar por frutas Alcaide (Fray Luis Amigó, 8) donde, además de comprobar que eficacia, rapidez y autoservicio no están reñidas con trato personal podréis comprar una participación para la lotería inmobiliaria.

 

Os iréis con una sensación rara en el cuerpo; se llama felicidad, y sucede cuando un ser humano se relaciona con los demás.
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